Nuestro geodestino es un auténtico espectáculo natural y para los sentidos que acoge muchos espacios y áreas dignas de ser visitadas y disfrutadas. Muchas de ellas están además protegidas por su importancia a nivel natural, ya que acogen una fauna y flora muy especial y en algún caso única. Junto a las tres Reservas de la Biosfera que forman parte del Geodestino –Os Ancares Lucenses, Río Eo e Terras de Burón y el Río Miño–, contamos con otras seis Zonas de Especial Conservación, las conocidas como ZEC reconocidas por la Red Natura 2000. En esta entrada os contamos un poco dónde se sitúan y qué nos ofrece cada una de ellas.
Fraga da Marronda (A Fonsagrada y Baleira)
La Fraga da Marronda es un gran ejemplo de bosque autóctono gallego muy bien conservado y uno de los mejores patrimonios naturales que conservan las Terras de Burón. Situado a caballo entre los municipios de A Fonsagrada y Baleira, cuenta con una superficie de 610,64 hectáreas y está localizado en unas altitudes que van de los 500 a los 700 metros sobre el nivel del mar. De ella forman parte las aldeas de Braña, Fórneas, Mendreiras, O Real y Martín.
A Marronda reúne a un buen número de especies vegetales y animales, destacando sobre todas las primeras, que le confieren una gran gama de aromas y también una paleta de colores muy heterogénea y cambiante durante el año, ya que cada estación introduce un matiz diferente. En total son más de 70 las especies de árboles y arbustos que conviven en A Marronda, entre las que destacan el roble, el castaño o el haya, junto a acebos, sauces o abedules. En cuanto a los animales sobresalen las poblaciones de jabalí, corzo, azor, perdiz, cuco o hurón.
La belleza de este bosque autóctono gallego invita a conocerlo y son varias las rutas de senderismo que lo atraviesan dirigidas a distintos niveles y edades. Asimismo, también se pueden realizar otras actividades como salidas en bicicleta o escalada, siempre apostando por un turismo responsable y sostenible.
Pero A Marronda no es solo patrimonio natural, sino que también cuenta con un importante patrimonio cultural a su alrededor con la presencia de iglesias románicas, castros celtas o molinos de agua que sirven para conocer la historia y las tradiciones de la zona durante los últimos siglos.

Carballido (A Fonsagrada y Ribeira de Piquín)
Carballido es otro fantástico y hermoso bosque que se extiende por los municipios de A Fonsagrada, Ribeira de Piquín y A Pontenova. Con una superficie de unas 4,6 hectáreas, se sitúa en los barrancos de pizarra del río Rodil y pequeños ríos de agua cristalina que desembocan en su curso, convirtiéndolo en un rincón espectacular.
A lo largo y ancho de este bosque podemos encontrar castaños, avellanos o tejos muy antiguos, entre los que destaca uno en el municipio de A Fonsagrada. Se trata del de la iglesia de Santa María de Carballido, que está presente en el Catálogo gallego de árboles singulares y tiene unos 300 años, ya que se cree que fue plantado cuando se construyó la mencionada iglesia de Santa María de Carballido, en el siglo XVIII, templo del que está al lado. Los tejos se asocian a la vida y a la muerte, por lo que se plantaban como símbolo de vida a las puertas de las casas y de muerte en las iglesias y cementerios.
Mientras, en lo referente a la fauna, en Carballido puede encontrarse uno con majestuosas águilas reales, halcones peregrinos, corzos, azores, gatos salvajes, lobos o incluso algún oso, por lo que en cada visita se puede descubrir prácticamente una especie diferente. Carballido también ofrece varias actividades y distintas rutas de senderismo para disfrutar de un espacio único y que te conecta a la perfección con la naturaleza.

Cruzul-Agüeira (As Nogais y Becerreá)
El encinar de Cruzul y el soto de Agüeira forman un espacio natural diferente que se extiende a lo largo de más de 618 hectáreas entre los municipios de Becerreá y As Nogais. Aunque forma parte de la región biogeográfica atlántica, sus peculiares características geológicas permiten que convivan especies mediterráneas como las encinas con especies autóctonas como los castaños, presentes en el soto, que en su parte más alta incluso pasa a ser un bosque mixto debido a la presencia también de robles.
Esta zona de especial conservación incluida en la Red Natura 2000 guarda auténticos secretos en forma de lugares casi mágicos. Es el caso del bosque de Os Grobos, situado en la parte baja del soto de Agüeira. Los «grobos» son imponentes afloramientos de roca caliza modelada por la humedad que dan lugar a un ambiente con un encanto muy especial. Este bosque está ubicado justo en el límite entre los municipios de Becerreá y As Nogais, al pie de la Nacional VI, cruzando, si nuestro punto de partida está en Becerreá, el impresionante puente de Cruzul, una infraestructura construida en tiempos de Carlos III (siglo XVIII), lo que muestra la importancia estratégica que tuvo el lugar en el pasado, y que ahora sirve de acceso a este encinar tan inesperado en tierras gallegas. Es el situado más al norte de Galicia y está a 600 metros sobre el nivel del mar.

Negueira de Muñiz
El municipio de Negueira de Muñiz también es una de las zonas protegidas por la Red Natura 2000. El río Navia y el embalse de Salime, construido en los años 60 del pasado siglo, son dos factores fundamentales para explicar el espacio de Negueira, que cuenta con una extensión de algo más de 4.500 hectáreas. Su relieve es montañoso y muy accidentado, formándose alrededor del embalse valles y fuertes pendientes que le ofrecen a los visitantes la posibilidad de gozar de unos paisajes espectaculares.
Este espacio cuenta con una gran biodiversidad ayudada por la presencia del río Navia, lo que le confiere una gran variedad a su flora y fauna. Destacan los bosques de árboles autóctonos como los robles o los castaños, pero también se pueden encontrar otros formados por alcornoques, fresnos o alisos. En Negueira de Muñiz también hay una importante presencia de la cultura vitivinícola, ya que en sus valles y zonas de ribera encontramos viñedos con distintas variedades de uva.

Este municipio fronterizo con Asturias, dividido en dos partes por el embalse, es el menos poblado de toda Galicia y es un auténtico paraíso natural que guarda grandes secretos de majestuosa belleza. Es el caso del castañal de Tallobre (foto de la izquierda), en la aldea del mismo nombre dentro de la parroquia de Ouviaño, que cuenta además con un molino restaurado. Se trata de un soto tradicional formado por castaños centenarios que prácticamente tocan el cielo y luego bajan por las laderas hasta besar el río Navia. Aunque puede ser visitado en cualquier época del año, es muy recomendable hacerlo durante el otoño por la potente gama de colores que adquieren las hojas de castaño.
Para practicar senderismo o deportes de montaña y poder gozar de unas buenas panorámicas de gran parte del municipio de Negueira de Muñiz, los amantes de montaña pueden subir hasta las sierras de Busbeirón y A Curula. Ambas rodean el embalse de Grandas de Salime y los valles que tienen a sus pies, que cuentan con rincones naturales casi intactos y acogen construcciones típicas que se fueron conservando a lo largo del tiempo.

Os Ancares-O Courel (Becerreá, Cervantes, As Nogais, Navia de Suarna y Pedrafita do Cebreiro)
Esta zona de especial conservación que abarca las sierras orientales lucenses tiene algo más de 100.000 hectáreas de extensión a lo largo y ancho de cinco municipios de nuestro Geodestino. Concretamente, forman parte de él los municipios de Becerreá, Cervantes, As Nogais, Navia de Suarna y Pedrafita do Cebreiro, aunque también incluye a los municipios vecinos de Triacastela, Samos, O Incio, Folgoso do Courel, A Pobra de Brollón, Quiroga y Ribas do Sil. Los límites de este espacio coinciden en una parte con los de la Reserva de la Biosfera de Os Ancares Lucenses y montes de Cervantes, Navia y Becerreá, de la que hablamos más ampliamente en otro artículo de este blog.
Integrado en las regiones biogeográficas atlántica y mediterránea, es un territorio con importantes contrastes paisajísticos, ya que contiene encajonados valles fluviales que recorren estas montañas y sus puntos de mayor altitud. Son el Pico Mustallar (1.924 metros sobre el nivel del mar), en Os Ancares, y el de Formigueiros (1.643 metros), en O Courel.

En cuanto a la flora destacan los sotos de castaños, los robledales o las turberas altas, así como especies arbóreas como los tejos, los acebos o los alcornoques. Hay que hacer una parada especial en bosques tan singulares como el hayedo de A Pintinidoira (foto de Adela Leiro a la derecha), que ocupa algo más de dos hectáreas en una hondonada donde también encontraremos acebos y otras caducifolias autóctonas, o la Devesa da Rogueira, ya en O Courel, popularmente conocido como el último bosque gallego y que cuenta con una importante representación de un 40% de las especies de flora de Galicia. Se sitúa en la falda norte del monte Formigueiros y en ella podemos encontrar huellas de la glaciación. Son muchas las rutas de senderismo que sirven para conocer más a fondo todo este espacio de protección.
Zona de Especial Protección para las Aves Asimismo, parte de este espacio también está ocupado por una Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) que abarca varios municipios de la parte gallega, leonesa y asturiana llegando a superar los 126 kilómetros cuadrados. En el caso de nuestro Geodestino vuelve a tocar los municipios de Becerreá, Cervantes, Navia de Suarna, As Nogais y Pedrafita do Cebreiro. Son cientos las especies de aves, insectos, reptiles y mamíferos que se juntan en esta área protegida. En los años 80 del pasado siglo, todavía había constancia de la presencia del urogallo cantábrico, gracias a la calidad de los bosques, que permitía que acogiera 14 lugares de canto, pero por desgracia terminó por extinguirse a comienzos de este siglo. Era la población que se encontraba más hacia el occidente de toda su especie.

Río Eo (A Fonsagrada, Meira y Ribeira de Piquín)
Los tramos medio y final del Eo a su paso por los municipios de A Fonsagrada, Ribeira de Piquín, Riotorto, A Pontenova, Trabada y Ribadeo forman la Zona de Especial Conservación de este río acreditada desde 2014 por la Red Natura 200, que a su vez cuenta con una Reserva de la Biosfera reconocida por la Unesco. Gran parte de este reconocimiento especial viene dado por la presencia de especies como el salmón, la boga, el sábalo, la lamprea marina o el mejillón de río, todas incluidas en las directivas europeas reguladoras de la Red Natura.
El río Eo cuenta con tramos espectaculares en su curso medio, el que ocupa a los municipios de nuestro Geodestino, y antiguos vestigios de la riqueza que ofreció este cauce fluvial a los vecinos de la zona. Un buen ejemplo es el sendero de pescadores de Ribeira de Piquín o, ya fuera de nuestro Geodestino, la Vía Verde del Eo, que arranca en los altos hornos de fundición de A Pontenova y continúa durante unos 12 kilómetros hasta desembocar en San Tirso de Abres, siguiendo la huella del antiguo tren minero. Se puede encontrar más información sobre las particularidades del río Eo en este artículo de este mismo blog.




