En el Geodestino Ancares Terras de Burón tenemos la inmensa fortuna de contar con maravillosos bosques que nos ofrecen ejemplares espectaculares de especies como los tejos, los robles o los fresnos (falsos plátanos). Teniendo en cuenta que estas dos últimas son árboles de hoja caduca, el otoño y el invierno son momentos muy especiales para disfrutar de ellos y una grandísima excusa para visitar A Montaña luguesa.
Os invitamos a conocer los seis ejemplares de nuestro territorio que se encuentran actualmente en el Catálogo Gallego de Árboles Singulares, un documento que solo cuenta con poco más de 150 ejemplares repartidos por las cuatro provincias gallegas, por lo que no es nada fácil colarse en este listado. Asimismo, recordaremos algún árbol que estuvo durante muchos años y que ahora ya no está, pero que dejó mucho poso y grandes recuerdos en los vecinos del lugar en el que se encontraba.
¿Qué es un árbol o una formación singular? Son ejemplares únicos por algún motivo, ya sea porque son auténticas reliquias botánicas, porque son objeto de respeto vecinal o por su valor científico, cultural, didáctico, paisajístico u ornamental. En cualquier caso, representan un valioso legado que es preciso conservar y reconocer y, por eso, los árboles que se recogen en este catálogo cuentan con protección legal y está prohibida cualquier acción que los pueda poner en riesgo.
Robles de Cabanavella (Cervantes)
Comenzamos nuestro viaje en Cervantes con dos ejemplares de roble. En este caso son del tipo Quercus robur, el más común en las zonas de clima atlántico. Visitamos el interior del bosque de Cabanavella, lugar en el que podemos encontrar una gran representación de estos árboles de muy bella factura. Pero entre ellos destacan dos:
- Ejemplar I: Supera los 23 metros de altura y cuenta con un tronco de gran verticalidad y las habituales verrugas de los ejemplares de edad avanzada. Su perímetro basal está próximo a los 6,5 metros. Su majestuosidad queda un poco disminuida por la masa de acebos que rodea su base.
- Ejemplar II: De dimensiones muy semejantes, mide algo más de 21 metros y tiene 4,70 metros de perímetro normal. La ramificación del tronco comienza cerca de los tres metros de altura y su copa, estrecha, se forma con la sucesión de ramas alrededor del fuste.
Pradairo de la iglesia de Vilarpandín (Navia de Suarna)
Seguimos nuestra ruta hacia el norte para adentrarnos en el municipio de Navia de Suarna, concretamente en la parroquia de Santo Estevo de Vilarpandín. En la entrada del atrio de su iglesia nos encontramos con un fenomenal ejemplar de pradairo (Acer pseudoplatanus). Con una altura de casi 20 metros y un tronco con un perímetro de 3,20 metros, se trata del mayor ejemplar de su especie existente en toda Galicia.
Tejo de Carballido (A Fonsagrada)
Nuestra siguiente parada es en A Fonsagrada, el punto más septentrional de esta ruta. Nos dirigimos a la iglesia parroquial de Carballido para contemplar varios ejemplares de tejo común o tejo negro (Taxus baccata). Se trata de árboles de copa cónica y ancha que pueden alcanzar los 15 metros de altitud.
En el entorno de la iglesia existen tres ejemplares que destacan por su gran porte (14, 11,5 y 6 metros de altura). Se estima que tienen más de 150 años de vida, aunque hay quien afirma que son milenarios. Su presencia realza el atrio del templo fonsagradino.
Tejo de A Fontaneira (Baleira)
Cerramos el viaje en Baleira, donde los tejos siguen siendo los protagonistas. Al tratarse de una especie de hoja perenne, su visita es recomendable en cualquier época del año. El ejemplar de A Fontaneira, en la aldea de A Pasada, es uno de los tejos más viejos y sobresalientes de Galicia. Los expertos estiman que supera los dos siglos de vida y cuenta con dimensiones espectaculares: un tronco de 9,8 metros de circunferencia y una altura de 20 metros. Se encuentra, además, en pleno Camino Primitivo.
Tejo de la iglesia de Córneas (Baleira)
La segunda parada en este municipio es en la iglesia parroquial de Córneas. Allí crece el que se cree que es el tejo más antiguo de Galicia. Se calcula que tiene más de 400 años de vida, mide 14 metros de altura y 7,40 de perímetro troncal, protegiendo con su sombra un templo levantado en el siglo XVIII.
El recordado ‘Caroco’ (Cervantes)
Una inesperada y potente nevada se llevó por delante en octubre del año 2018 otro de los árboles que fue digno de ser considerado singular. Era un roble albar (Quercus petraea) que se levantaba en el Campo de Quindous, en el ayuntamiento de Cervantes, y que recibía por parte de los vecinos el cariñoso apelativo de ‘O Caroco’.
La nevada provocó que las ramas de O Caroco se desgajasen por completo al no poder soportar el peso de la nieve, quedando el tronco partido. Su existencia de varios cientos de años se cortó prematuramente, dejando de ser refugio para las conversaciones de los vecinos. Como último servicio, los habitantes de Quindous repartieron sus restos para leña y recogieron bellotas para tratar de obtener descendencia.









