Cuatro municipios de nuestro Geodestino –Baleira, A Fonsagrada, Negueira de Muñiz y Ribeira de Piquín– forman parte de la hermosa Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos e Terras de Burón, un espacio especialmente protegido a la orilla del río que hace de frontera natural entre Galicia y Asturias. Declarada con esta distinción por la UNESCO en el año 2007, se trata de un territorio con una superficie total de 159.000 hectáreas, las que van desde su nacimiento en Fonteo, en el ayuntamiento de Baleira (imagen de la izquierda), hasta su desembocadura en la ría de Ribadeo.
Junto a los cuatro municipios incluidos en el Geodestino Ancares y Terras de Burón, esta reserva también abarca los ayuntamientos de A Pontenova, Trabada y Ribadeo, en la vertiente galaica, y San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos, Villanueva de Oscos, San Tirso de Abres, Taramundi, Vegadeo y Castropol, en territorio ya astur. Dos tercios de la superficie total (108.000 hectáreas) se encuentran en la comunidad autónoma gallega y el resto (51.000) en la vecina.
El río Eo es el gran protagonista de esta reserva, ya que hace de hilo para unir distintos sistemas ecológicos, desde la rasa cantábrica donde muere hasta las sierras litorales que forman el borde septentrional de la meseta lucense o el altiplano de A Fonsagrada, con sus encajonados valles fluviales. La importancia del Eo puede comprobarse en las formas de ganarse la vida que desarrollaron los habitantes de esta zona, donde destacan actividades como la pesca, el marisqueo y labores artesanales como los carpinteros de ribera o los herreros, tradiciones estas últimas cuyo legado todavía se conserva en la actualidad.
La Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos e Terras de Burón cuenta con una flora muy variada y en sus bosques podemos encontrar hayas acidófilas, robledales, castaños, así como bosques mixtos o de ribera y alcornoques en la zona de Negueira de Muñiz. Además, cuenta en su interior con varios espacios protegidos dentro de la Red Natura 2000. Es el caso del curso medio y final del Eo, los bosques de A Marronda, Carballido y Negueira, así como la playa de las Catedrales.
En cuanto a la fauna, es imprescindible hablar de las especies que acoge el curso fluvial más importante de esta reserva. En el Eo conviven la lamprea, el mejillón de río, el cangrejo de río o el salmón atlántico. Este último tiene una importancia notoria durante cada mes de abril debido a la tradición pesquera de la zona, ya que el primero que se pesca en cada temporada en los ríos que discurren por Cantabria y Asturias recibe el nombre de ‘campanu’, siguiendo la tradición asturiana. Con cada ejemplar se hace una subasta pública en la que la gran asistencia de personas y restauradores que quieren llevar esta pieza para su restaurante provoca que los precios sean muy elevados. Por eso son muchos los pescadores gallegos y astures que se lanzan al Eo en busca de ser el que consiga esta primera captura. En lo referente a los mamíferos son importantes las poblaciones de nutria o del desmán ibérico.
También destaca la riqueza cultural y arquitectónica de este espacio, donde podemos encontrar huellas de los primeros pobladores del territorio con yacimientos arqueológicos y notables ejemplos de arquitectura megalítica y castreña. En cuanto al patrimonio arquitectónico, religioso, civil y etnográfico, una visita a esta reserva también permite contemplar exponentes como la iglesia de Moreira, en A Fonsagrada; o las de Arante y A Devesa, en Ribadeo; así como el santuario de Conforto, en A Pontenova. A nivel civil destaca la presencia de elementos indianos en la zona de A Mariña y ya en lo puramente etnográfico sobresalen los hórreos, pallozas, ‘cortines’ y aparatos hidráulicos para el aprovechamiento del río Eo como son los molinos, batanes, mazos y herrerías.
Finalmente, es importante señalar que esta reserva de la biosfera es también territorio jacobeo, ya que por ella discurren el Camino Norte y el Primitivo, ambos declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad desde el año 2015, hecho que le dio todavía una mayor dimensión internacional a este territorio. Dentro de la huella jacobea en la zona destaca el antiguo real hospital de Santiago de Montouto (imagen de la derecha), en A Fonsagrada, que se fundó en el año 1357 y que se abandonó a mediados del siglo pasado. Era el primer albergue que se encontraban los peregrinos en Galicia en el Camino Primitivo.





