El Geodestino Ancares e Terras de Burón también tiene un papel protagonista dentro de la Reserva de la Biosfera Terras do Miño, la más grande de Galicia y la segunda más extensa de la Península Ibérica gracias a sus casi 364.000 hectáreas, lo que supone abarcar el 39% del territorio de la provincia de Lugo. Recibió esta distinción por parte de la UNESCO en el año 2002 y se extiende por 26 municipios de la cuenca alta y media del río Miño, así como por sus riberas montañosas. En el caso de nuestro territorio, son los ayuntamientos de Meira, Baralla y Láncara.
La Reserva de la Biosfera Terras do Miño destaca por contar con un paisaje muy cambiante, desde los ecosistemas asociados a la superficie de humedales de A Terra Chá hasta las turberas de cobertor existentes en la Serra do Xistral, borde norte de la reserva, que son las únicas existentes en el extremo meridional de Europa.
Aunque se pueda pensar que la reserva del río más importante de Galicia y del Noroeste peninsular toca de refilón el Geodestino, no deja de ser cierto que su nacimiento se localiza en uno de estos tres municipios. El Pedregal de Irimia, en Meira, es testigo del origen del Miño y, por lo tanto, del inicio de sus 315 kilómetros de aguas, que van a morir al Océano Atlántico en un estuario hermoso que sirve de frontera entre Galicia y Portugal.
Durante mucho tiempo se debatió sobre dónde estaba el punto exacto de nacimiento del Miño, algo que se disputaban la localización meirense y la Lagoa de Fomiñá, en el vecino ayuntamiento de A Pastoriza. Determinar cuál es el origen concreto de un río importante no es fácil, ya que en muchas ocasiones nacen a partir de diferentes manantiales y arroyos.
No obstante, tras varios trabajos y estudios geológicos se pudo concluir que parte de la Serra de Meira y su valle están sobre una gran balsa de agua, siendo el Pedregal de Irimia una de las fuentes localizadas a mayor altitud. Por eso se acreditó que este es el principal aporte de agua al nacimiento del Miño. Situado a más de 700 metros de altitud y muy cerca de los restos del poblado castreño del Pico do Forno de Martín, está formado por una importante cantidad de piedras depositadas durante miles de años debido a la acción de un glaciar.
Los que se acerquen al Pedregal de Irimia podrán disfrutar de un área recreativa y señalización con toda la información sobre el nacimiento del río más importante de Galicia. Además, destacan dos esculturas creadas por Manuel Pardo, artista nacido en Seoane dos Vaos, en el ayuntamiento de Ribeira de Piquín, bajo los nombres de ‘O pregoeiro do tempo’ y el ‘Altar de Prisciliano’.
A lo largo de su trazado sinuoso por la provincia de Lugo, el Miño cuenta con numerosas zonas de importante valor biológico y destaca la presencia de masas forestales de robles y matorrales húmedos. Mientras, la calidad y limpieza de sus aguas posibilita la existencia de especies como las nutrias, los mejillones de río o los espinosos. Del mismo modo, la Reserva acoge una gran diversidad de reptiles, insectos y aves acuáticas, con más de 40 especies habituales y unas 22 temporales que se refugian en sus humedales.
La Reserva cuenta con varios espacios naturales integrados en la Red Natura 2000 y, a nivel del patrimonio cultural de los municipios por los que transita, destaca el casco histórico de Lugo con su emblemática muralla, asentamientos castreños como el de Viladonga, fortificaciones como la de San Paio de Narla o ejemplos de arquitectura religiosa como el monasterio de Santa María de Meira. Asimismo, varias rutas del Camino de Santiago se hermanan con el Miño. Es el caso del Camino Norte y del Primitivo, que cuentan además con un importantísimo patrimonio arquitectónico e inmaterial.
Finalmente, como no podía ser de otra manera, también sobresale la presencia de patrimonio etnográfico ligado al uso del agua, con la presencia de caneiros, molinos, mazos o herrerías que desvelan la importancia que tuvo el Miño durante muchos siglos en la vida cotidiana y en el trabajo de los vecinos de sus riberas.







