Continuamos con nuestra ruta de ”14 ayuntamientos en 7 días”. En esta ocasión nos desplazamos hasta los ayuntamientos de Becerreá y Láncara para conocer algunos de sus lugares y monumentos más destacados. Comenzaremos la jornada en Becerreá con una visita muy especial a un bosque de fantasía. Dentro del espacio natural de más de 618 hectáreas que forman el aciñeiral de Cruzul (encinar) y el souto de Agüeira, que cuenta con la protección de la Red Natura 2000, se encuentra un lugar casi mágico. Hablamos del bosque de Os Grobos. Está situado en la parte baja del souto de Agüeira, por lo que está rodeado de castaños, y es uno de los espacios más singulares de esta zona y de toda Galicia. Se trata de una amplia afloración de roca caliza que ha ido modelando el agua durante los últimos siglos para darle un aura casi mágica. Los contrastes provocados por el intenso color verde de la vegetación y por las luces y sombras que penetran entre los pasadizos le dan un colorido especial a este laberinto de rocas kársticas.
Aunque destacamos el bosque de Os Grobos, el resto de este espacio natural también merece mucho la pena para dar un paseo largo disfrutando de un lugar que pertenece a la región biogeográfica atlántica, pero que, gracias a sus peculiares características geológicas, acoge especies mediterráneas como las encinas y otras autóctonas como los castaños que podemos encontrar en el souto, que en su parte más alta incluso se convierte en un bosque mixto debido a la presencia también de robles. Al lado de este museo natural al aire libre podemos acercarnos también a conocer un pedazo de la historia de Becerreá visitando el puente de Cruzul, una infraestructura construida en el siglo XVIII, en los tiempos del reinado de Carlos III. Este puente muestra la importancia estratégica que tuvo este territorio en el pasado y ahora sirve de acceso a un encinar muy poco habitual en tierras gallegas. De hecho, es el situado más al norte de Galicia y está a 600 metros sobre el nivel del mar.
Nuestra siguiente parada la haremos a poco más de 10 kilómetros, en el Monasterio de Santa María de Penamaior, todavía en el ayuntamiento de Becerreá, pero muy cerca de los límites municipales con Baralla. Este templo está situado en plena Vía Künig y existen referencias que lo sitúan ya en pie en el año 922, aunque la iglesia es algo posterior, ya que se cree que fue levantada allá por el año 1177. Cuenta con una planta basilical y tiene tres naves y otras tantas ábsides.
Abandonamos Becerreá y nos dirigimos ya a Láncara en un viaje de 22 kilómetros que no nos llevará recorrer más de media hora en coche. Aquí visitaremos el Puente de Carracedo, que sirve para salvar el río Neira. Fue construido en granito en el siglo XVI, pero se cree que se edificó a partir de otra construcción anterior de los romanos, ya que por ahí circulaba una vía romana que llevaba a Lugo. De hecho, también se conoce como Camiño dos Romanos, donde confluyen las rutas jacobeas del Camino Francés y el Primitivo. El puente es una pieza de gran porte, con 62 metros de longitud y una calzada de 3,5 metros, así como forma de giba de dromedario por su importante elevación central. Tiene cuatro arcos de medio punto, siendo los más pequeños los que llevan a pensar a los expertos en que fueron los romanos los primeros en elevar una construcción en ese punto para superar el río Neira.
Tras esta visita, iremos a disfrutar del área recreativa y fluvial de Láncara, donde también podremos aprovechar para picar algo en alguna de sus mesas de piedra. Dedicada a Manuel Fernández Arrojo, ‘Manolo de Benita’, uno de los fundadores de la Asociación Cultural Val de Láncara y gran impulsor de la banda de gaitas local, cuenta con un pequeño parque infantil, las mencionadas mesas y un puente de madera sobre el Neira. En verano hace las funciones de playa fluvial, así que darse un baño refrescante es otra de las opciones que nos ofrece esta área recreativa.
Si tenemos la oportunidad de pasar un par de días entre estos dos ayuntamientos, también cuentan con otros lugares interesantes para visitar y conocer su pasado como el Puente de O Gatín, en el municipio de Becerreá, que tiene una leyenda que dice que fue construido por el mismo demonio; o la casa natal del padre de Fidel Castro, en Láncara, que hoy es un museo dedicado a la emigración gallega.






