En la ladera de la montaña, entre paisaje abierto y silencio de Ferrañol, en Becerreá, se encuentra Casa do Bico, un proyecto que nace del cuidado, la memoria y una forma muy concreta de entender el mundo rural.
“Rehabilitamos con mucho cariño la casa de la abuela Consuelo durante cinco años y hace tres y medio que comenzó a funcionar. Han pasado por aquí más de ochenta familias… buscamos que sea un lugar de relax, de calma, de sosiego.” Así describe Chelo su alojamiento, pensado para quienes buscan algo más que un lugar donde dormir: un espacio para parar, respirar y reconectar con la naturaleza y con el ritmo de la montaña.

Un alojamiento con raíces y mirada de futuro
Casa do Bico no es solo una vivienda rehabilitada. Es una forma de habitar el territorio desde el respeto, la identidad y el cuidado, valores que encajan plenamente con la filosofía de Ancares Terras de Burón como destino de ecoturismo. Aquí, cada detalle habla de tiempo, de historia y de vínculo con la tierra. Un lugar donde lo rural no se transforma para parecer otra cosa, sino que se reivindica tal y como es.
Ecoturismo que nace de lo local
Casa do Bico forma parte de esa red de iniciativas que hacen posible que Ancares Terras de Burón sea un destino de ecoturismo certificado, integrado en el Club de Producto Soy Ecoturista.
Este reconocimiento no es solo un sello: implica un compromiso real con el territorio, con la conservación de la naturaleza y con una forma de viajar más consciente y respetuosa. Aquí, el turismo se construye desde dentro, desde proyectos que nacen de la propia comunidad.

En la actualidad, el Xeodestino cuenta con alrededor de 22 empresas dentro del ámbito de Soy Ecoturista y 11 están en proceso de certificación, entre alojamientos, experiencias, gastronomía e iniciativas vinculadas a la naturaleza y a la cultura local, que trabajan en red para ofrecer una propuesta coherente y sostenible.
Casa do Bico es una de ellas. Y eso se nota. Porque el ecoturismo aquí no son solo actividades en la naturaleza, sino también espacios, personas e historias que dan sentido al viaje. Proyectos que cuidan el entorno, que valoran lo rural y que permiten vivir el territorio desde dentro, no como espectador, sino como parte de él.
Además, dentro del propio proyecto, acoge también la Despensa de Ancares: un espacio que conecta a las personas visitantes con los productos locales y con la cultura alimentaria de la montaña. Una sinergia entre el sector turístico y el agroalimentario.

Porque entender un territorio también es saborearlo. Y aquí, los productos no son solo consumo: son paisaje, trabajo e identidad.
Casa do Bico es, en definitiva, un ejemplo de cómo se puede crear desde lo rural, vivir en la montaña y abrir el territorio al mundo sin perder la esencia. De hecho, Chelo forma parte de la Red de Mujeres del Territorio del GDR Montes y Valles Orientales, una red que integra a mujeres de los 14 municipios en los que trabaja el GDR, y que busca espacios de empoderamiento y visibilización del talento de las mujeres del rural.
Un lugar para descansar —cuenta con jacuzzi, hamacas y sofás—, pero también un lugar para compartir, aprender y seguir construyendo comunidad.
Para hacer reservas podéis contactar con Chelo en el teléfono 633 86 10 78, en la web www.casadobico.com o consultar sus redes: Instagram y Facebook.



